Desde siempre, el individuo ha estado íntimamente ligado con la música. Ya en el vientre materno, el feto es capaz de oír los latidos del corazón de la madre como primer estímulo sonoro al que se enfrenta y con el que convive diariamente. Es ahí donde podemos decir que el hombre tiene su primera experiencia con el sonido y con la capacidad de alterar cualquier estado de conciencia.

La cuestión se hace más compleja cuando a esta gama de estímulos sonoros le añadimos estímulos visuales. La imagen, cuyo poder y presencia hoy día no admite ninguna duda, tiene la capacidad de contener millones de mensajes que el cerebro procesa, casi instantáneamente, jugando con distintos elementos como nuestra cultura, nuestro estado emocional y físico, nuestra educación visual, o, en ocasiones, con nuestro propio subconsciente.

¿Es cierto que un mismo estímulo afecta de diferente manera a cada persona?, ¿podríamos ver cada uno de nosotros nuestra propia forma de percepción? Con este proyecto, el participante inicia un viaje personal a través de la expresión musical y visual de los años veinte para observar como pueden llegar a ser sus reacciones sensoriales, físicas y mentales ante ella.................................................................................................. .........................................................................................................................SIGUIENTE