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Fanzines.
Palabras al margen.
Un
fanzine nace cuando una o varias personas se interesan por un determinado
tema que es ignorado (o no tratado como a ellos les gustaría) en los medios
de comunicación tradicionales. Versan sobre cine, rock, cómic, diseño,
tribalismo urbano y, últimamente, manga. Impresas en offset o fotocopias
-el método más apreciado por determinados lectores- sus tiradas no suelen
pasar de los 1.000 ejemplares. En cualquiera de sus versiones (fanzine
o webzine) el principal objetivo de ese medio sigue siendo el mismo: resolver
se manera sencilla la necesidad de jóvenes creativos de ver publicada
su obra y dar a conocer o compartir información, sean ideas o imágenes,
sobre un tema específico.
Esta
exposición propone un acercamiento al patrimonio literario más underground
de los 80, los 90 y la actualidad a través de la colección privada de
fanzines del periodista Jesús Ordovás que, además, ha realizado la selección
para el Museo Interactivo de la Música, organizador de la exposición.
El
desinterés de la prensa oficial por expresar opiniones alternativas fomentó
la aparición de fanzines a mediados de los años sesenta. Pero no fue hasta
los setenta cuando nacieron Rrollo, La piraña divina o Mmmua!, una pequeña
publicación escrita y dibujada a mano, que se distribuía fotocopiada en
hojas de colores y encuadernada con el método tan simple de las grapas.
Junto a ellos surgieron infinidad de fanzines, que sacaban colectivos
y grupos de amigos para dar a conocer sus gustos e inquietudes musicales,
literarias e, incluso, políticas. Muchos de estos fanzines no pasaban
del primer número, pero otros sirvieron de base para futuras revistas.
Esta exposición ha visitado anteriormente la Biblioteca Regional de Murcia,
la Biblioteca Central de Córdoba y la Universidad de Málaga. |